“GAUCHE DIVINE” EN TARRAGONA

publicada el 27 de maig

Artículo publicado en Tot Tarragona

Uno de los grandes problemas que ha tenido históricamente la izquierda europea ha sido el gusto por el lujo y el famoseo. Lo denunciaba siempre Julio Anguita, hombre de rigor franciscano en el gasto personal. No estoy hablando de corrupción (que desgraciadamente afecta a todos) sino más bien de una actitud ante la vida. Ya les pasó a los del Bocaccio barcelonés y les acaba ocurriendo prácticamente a todos. De los zapatos de Roland Dumas y los foulards de Bernard Henry Levy a los relojes de Bettino Craxi, todos caen siempre en lo mismo.

Un análisis simplista y que se suele hacer es el de que la gente de izquierdas, al ser de un supuesto origen humilde y obrero se emocionan con el lujo que no conocieron en su infancia, mientras que a los de derechas ya se les presupone el gusto por las marcas, como destacan día tras día las crónicas del Gürtel más llenas de tópicos. Pero eso es en esencia, falso. La cosa es mucho más profunda. La izquierda actual, toda vez ha renunciado definitivamente a cualquier tipo de justicia social es una marca cultural, una patente de corso hacia la élite. Y esa es la palabra clave, “elitismo” y si uno analiza a los políticos tarraconenses ese elitismo lo encontraremos en la izquierda.

El reciente episodio “Malkovich” no deja de ser una muestra de esa actitud que les pierde: babear ante el famoso “cool”, un americano que viste de Toni Miró, amante de la arquitectura europea y que presenta un espectáculo al alcance de unos pocos, no sólo por las 1000 localidades disponibles en dos sesiones, sino también desde el punto de vista intelectual, ya que según la crítica especializada la obra es más difícil que ver el Séptimo Sello de Bergman subtitulada al húngaro. Y eso les pone…cómo les pone. Todo muy de izquierdas.

El problema es que el elitismo localista siempre ha caminado peligrosamente en la frontera entre lo cateto y lo hortera. Eso nos lo enseñó Berlanga, y algunas fotos de la visita con nuestros ediles aguantándole el micro al héroe americano así lo atestiguan. Y luego resulta que los demás somos los “provincianos”.

Un comentari

Raúl Arranz publicà aquest comentari el 27 de maig de 2010

Je, je, je. Pues para elitismo esnob, socialismo refinado y frontera entre cateto y hortera tenemos al president Montilla hablando en euskera en el Senado.

Viéndolo me pareció algo así como escuchar, por ejemplo, a Belén Esteban leyendo poemas de Miquel Martí i Pol, toda una proeza.

Sobre soluciones para los problemas económicos de este país no es que tengan mucha idea los socialistas, pero hacer el gilipollas, hay que reconocer que lo hacen divinamente. Y todo con factura a cargo de los contribuyentes, claro.

Los mismos que se histerizaban antes con Alejandro Agag y su patrimonio, son ahora tumbas con respecto a Bono y su vida neofranciscana. Señor, qué cruz…